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El celular como vía de escape

Debemos reconocer que a lo largo de nuestras vidas hemos buscado mecanismos que nos sirvan como vía de escape a nuestra realidad. Saber que debemos enfrentar cada día nuevos retos, nuevas situaciones que nos pueden afectar psicológicamente o físicamente nos hace buscar la manera de huir para resguardarnos.

            Estos comportamientos son en definitiva, el resultado de situaciones vividas desde la infancia, por las cuales se ha aprendido de manera inconsciente a evadir las responsabilidades y enfrentar los nuevos retos diarios, incluso enfrentar el comportamiento de las demás personas que influyen en nuestro entorno social.

            Sí, resulta ser un comportamiento aprendido. Pertenecer a una familia disfuncional en la que desde temprana edad se observa cómo las mentiras, la evasión de situaciones, las palabras denigrantes, etc. crean en un individuo una actitud que le permita evadir sus pensamientos y sus emociones y crear una realidad alterna en la que se pueda mantener a salvo.

Lo que te salva de afrontar la realidad

            Actualmente, utilizamos el celular como vía de escape. Esta herramienta es a la que tienen mayor acceso las personas en la sociedad actual y la que brinda mayor cantidad de usos, pues tenemos tantas aplicaciones que nos permiten utilizar gran parte de nuestro tiempo en ellas, aunque solo sirvan para observar, sin participación alguna.

            El uso indebido del celular, es la consecuencia de buscar esa vía de escape para las personas, indistintamente de cuales sean sus razones personales. Algunos sufren de bullying, otros se sienten solos, etc., en el celular pueden realizar actividades que les permitan evadir su realidad.

Cosas como aparentar una vida que no se tiene, crear amistades con las que no se cuenta, inventar justificaciones para sus problemas, reforzar su autoestima ante la sociedad, tener relaciones amorosas momentáneas, son solo algunas de estas actividades.

            Sin embargo, indistintamente de cuál es el motivo principal, dentro de nuestro organismo ocurren actividades neuronales que hacen que esta evasión tenga resultados compensatorios para nosotros y nos motiven a seguir comportándonos de esa forma hasta llegar al punto en el que el uso del celular afecta nuestra realidad.

            Las actividades que se realizan en un celular, para evadir la realidad son actividades de ocio y sociales, por lo que las aplicaciones y juegos están diseñadas para activar nuestro cerebro y es cuando nuestro cuerpo libera pequeñas cantidades de neurotransmisores que nos producen una sensación de placer.

            Cada aplicación está diseñada para que el usuario sienta la necesidad de estar revisando constantemente la misma. Para que se vea en la obligación inconsciente de elegir agarrar su celular para mantener su mente ocupada en lo que ocurre en las redes sociales y en donde siempre va a encontrar algo que ver o hacer.

            En pocas palabras, explota la vulnerabilidad psicológica de los usuarios al permitirles experimentar cargas de dopamina y adrenalina de forma continua mediante la actividad y el uso de las mismas.

Ya es un hecho que para muchos, el uso del celular se ha convertido en tal adicción que incluso el no tenerlo presente o sentir que se va a descargar genera un miedo llamado Nomofobia, como se habla en nuestro artículo Nomofobia, la adicción que no sabías que tenías.

Al recibir notificaciones, avisos, publicidad o simplemente saber que otras personas pueden estar publicando cosas en las redes sociales, hace que el cerebro sienta la necesidad de recibir estas cargas y busque mayores recompensas y al ocurrir con mayor frecuencia, este comportamiento se convierte en adicción al uso del celular.

La Dopamina es la clave:

La dopamina, como ya mencionamos antes, es un neurotransmisor que cumple su función en el sistema nervioso central. Este químico nos hace sentir muy bien. Es lo que nos hace sentir bien cuando fumamos, bebemos, apostamos, tenemos relaciones sexuales y cuando nuestra foto de Instagram tiene muchos likes, por ejemplo.

            Y es que si lo vemos de forma objetiva, no es nada fácil decirle a una persona que deje a un lado su celular y que enfrente de golpe su cruda realidad sin saber cómo hacerlo, porque simplemente su adicción al celular lo mantiene en un estado de “felicidad” mientras que esa realidad es algo con lo cual no quiere lidiar.

            La necesidad de validación social, la superación por asociación y el miedo a quedarse solos son algunas otras de las razones por las cuales las personas deciden sumergirse en el celular como vía de escape. Todas estas razones encuentran su forma de desarrollarse en estos equipos, sin que exista alguna alternativa razonable para las personas que deciden evadirla.

            Por que como ya sabemos, el uso indebido del celular es simplemente la consecuencia de sustituir la necesidad de escucharse y sentirse a uno mismo. El no saber enfrentar la realidad y no entender cuáles son sus propios límites y su propia resistencia a los problemas que como a todo ser humano le ocurren y debe afrontar.

¿Qué hay detrás de evadir la realidad?

            Detrás de esta adicción se encuentra un ser humano atrapado en un nivel de incapacidad por exponerse a lo que está ocurriendo en su entorno, es como estar frente a dos caminos contrarios en los que se nos presenta la vida real y la evasión de la misma. Tan fácil como tomar la segunda opción y olvidar de forma momentánea que hay una vida que enfrentar.

            Si la persona expuesta a este tipo de comportamientos ha llevado una vida solitaria o ha visto ejemplos en su entorno en los que no se enfrenta la realidad, carece de conocimientos de cómo enfrentar las circunstancias que vive a diario y es muy probable que incluso no sepa que tiene un problema que debe solucionar.

            Superar las cargas de dopamina que nos otorga el uso indebido del celular puede llevarse a cabo de la misma forma en la que se enfrenta dejar la adicción por fumar o beber. Para estas adicciones existen centros de ayuda y muchas campañas de concientización que ayudan a lograr superar esos problemas.

            En el caso del celular, es cuestión de apagarlo, guardarlo en una gaveta, hablar con personas de forma presencial y pedir ayuda. Ser consciente de que existe un problema, de que se está evadiendo la realidad por sumergirse en un mundo ficticio en el que nada tiene realmente valor es el primer paso para salir de la situación.

            De nada sirve ser popular en las redes sociales, tener miles de likes, conocer y que te conozcan personas si detrás de todas esas acciones existe una persona solitaria, deprimida y llena de ansiedad que no es capaz de afrontar su realidad y mejorar su vida.

            La clave está en emanciparnos de los controles de la sociedad, buscar la tan anhelada felicidad y encontrar recompensa en las acciones reales y del presente que nos permitan vivir el día a día sintiendo y pensando de forma individual y segura, sin la necesidad de que los demás nos marquen el camino que debemos seguir.

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